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¿Necesitamos tomar una decisión? Sigamos la lógica de los estoicos

Si tenemos que tomar una decisión importante en nuestra vida, quizá nos sirva conocer un poco lo que los estoicos pensaban al respecto.

NERON Y SENECA EDUARDO BARRON tomar decisiones estoicos Nerón y Séneca, escultura obra de Eduardo Barrón

La filosofía estoica es quizá una de las más influyentes en la ideología de Occidente, en buena medida porque varios de sus preceptos y elementos fundamentales encontraron resonancia con el Cristianismo, en específico en la teología que poco a poco y a fuerza de páginas y argumentos elaboraron los Padres de la Iglesia.

Por su elevado sentido de la ética y la virtud, por su idea del desapego, por el propósito de forjar una buena vida a partir de lo más esencial, el cristianismo absorbió parte del estoicismo y a lo largo de los siglos lo incorporó a la ideología dominante de Europa.
Todavía hoy el adjetivo “estoico” se encuentra de vez en cuando en el habla cotidiana para significar aquello que implica fortaleza, particularmente ante la desgracia.

En dicha escuela de pensamiento, la idea de decisión ocupa un lugar preponderante. Más allá de la filosofía, tomar una decisión es a veces enfrentarse a una encrucijada cuyos caminos o son inciertos o parecen todos tener ventajas que quisiéramos para nuestra vida. Cambiar de trabajo, iniciar o terminar una relación amorosa, independizarnos, dejar una vida en apariencia satisfactoria por una alternativa que implica menos comodidades… todos estos son ejemplos de decisiones que pueden presentarse en nuestra vida y ante las cuales no siempre sabemos bien a bien qué hacer.

¿Y qué si renunciamos y no encontramos trabajo pronto? ¿No es más pesarosa la soledad en vez de una relación, aunque esta no sea satisfactoria? ¿Qué tal si me saldo de casa de mis padres pero mis ingresos no son suficientes para sostener mi vida independiente? ¿Qué hacer con esa angustia?

Chang lucy han tomar decisiones estoicos

Toma de decisiones, ilustración de Chang Lucy Han

Según los estoicos, temer lo peor. Temer no encontrar trabajo, no tener ingresos, pasar el resto de la vida sin pareja o sin amigos, perder casa y sustento. ¿Por qué? Porque imaginar el peor escenario posible nos puede revelar dos cosas: que somos más fuertes de lo que creemos y que necesitamos menos lo que creemos para ser felices.
Ese es el ideal de vida estoico, una existencia en donde tenemos la fortaleza suficiente para arrostrar sus dificultades y también la sobriedad para encontrar la felicidad en lo más esencial de la vida. Al respecto, este video de The School of Life resulta didáctico:

¿Pero cuál es la brújula de los estoicos para tomar una decisión? ¿Existe alguna recomendación que, basada en esta filosofía, nos facilite resolvernos por una opción u otra?

En el blog How To Be a Stoic encontramos una entrada dedicada al “algoritmo para toma de decisiones de los estoicos”, sin duda una síntesis creativa de dicha filosofía para hacernos reflexionar sobre aquello que está implicado en una resolución de vida.

tomar decisiones estoicos

El diagrama comienza por la sencilla pregunta de si el dilema existencial al que nos enfrentamos está o no bajo nuestro control. Si no, no hay nada qué hacer; si en parte, hay que saber distinguir qué concierne a nuestro horizonte de decisión, si el intento o el resultado; si nos involucra por completo, la siguiente pregunta es si la decisión involucra a la virtud; si no, es en cierta forma indiferente para nuestra existencia y, si acaso el único momento de dilema es si dicha decisión entra en conflicto con la sabiduría, la justicia, la templanza o la valentía; si es una decisión que concierne de lleno a la virtud, un estoico nos recomendaría tomarla para ejercer estos mismos valores.

Al final, esto último es lo más sustancioso. Ante una decisión pregúntate si tomarla requerirá de nuestra sabiduría, nuestro sentido de la justicia, nuestra templanza o nuestra valentía, o si una vez tomada seremos más sabios, más justos, más ecuánimes o más valientes. Si la respuesta es afirmativa, ¡tomemos la decisión! Probablemente después descubriremos que hacerlo valió la pena, que nuestros temores no eran tan terribles como supusimos y, lo más importante, que seguramente nuestro carácter es más fuerte de lo que creíamos.

via pijamasurf